Es una realidad muy triste: las pandillas han llegado a ser una parte mayor de la vida urbana en muchas áreas. En el sur de California, el problema ha llegado a ser una epidemia. En lugares con mucha pobreza y familias rotas, las pandillas prosperan, aceptando juventud en sus sistemas y creando violencia a en la comunidad. A muchos, las pandillas ofrecen un tipo de la familia que ellos nunca tenían, y a otros hay ninguna otra opción. Algunas personas tienen que unir una pandilla para protegerse y sus familias.

Es un ciclo sin un fin: Forman las pandillas porque hay problemas en la comunidad, y hay problemas en la comunidad porque hay pandillas. Muchos en la comunidad tienen que sufrir bajo el poder de las pandillas. La violencia de las pandillas no es limitada a otras pandillas, pero muchas veces causa la muerte y el dolor a otros en la comunidad. Las familias también se sienten el dolor de perder a un miembro de la familia que se murió a consecuencia de la violencia.

Esto no es un problema fácil corregir pero algo tiene que ser hecho. Primero, las comunidades deben ser mejoradas por el desarrollo cívico y la ayuda del gobierno y de otros en el público. También, la policía debe trabajar para captar y castigar a miembros de pandillas y para parar las pandillas de operar y crecer más grandes. En cualquier caso, nuestras comunidades deben ser protegidas de estos monstruos.